Abre tus manos y ofrécete al Señor.
Dile: aquí estoy. Hazlo con María.
Abre tu corazón y guarda en él la palabra. Hazlo con María.
Abre tus ojos: mira la situación de la humanidad e invoca, con María, al Espíritu.
Nos envías por el mundo a anunciar la Buena Nueva, mil antorchas encendidas y una nueva primavera.
Siendo siempre tus testigos cumpliremos el
destino. Sembraremos de esperanza y alegría los caminos.
Si la sal se
vuelve sosa: ¿quién podrá salar al mundo? Nuestra vida es levadura, nuestro amor
será fecundo.
Cuanto soy y cuanto
tengo, la ilusión y el desaliento.
Yo te ofrezco mi semilla, Tú pones el fermento.
PORLAYo te ofrezco mi semilla, Tú pones el fermento.


