El médico-cirujano
e investigador de la Universidad de Harvard doctor Mario Alonso Puig manifiesta
que: “¡La paz interior produce células que actúan contra los virus! La felicidad
es una forma de ser un de estar. La felicidad personal está asociada al aumento
de un neurotransmisor llamado dopamina. Cuando estamos en este estado de paz interior
el sistema nervioso, el parasimpático, se activa y favorece la producción de
células que actúan contra las bacterias, los virus y los tumores.”
O sea, que
la paz interior produce cambios que nos pueden ayudar y nos harán sentir bien y
además son curativos.
Teresa de
Jesús y Juan de la Cruz, ya en el siglo XVI, enseñaban sobre los valores de la
paz y del contento interior.
Ella decía:
“Es
importante poner el alma en paz porque todas las potencias se sosiegan, benefician
al cuerpo y al espíritu; los mismos trabajos, adversidades, cruces, son de
tanto valor y de tan buena raíz que de ellos mismos sale la paz y el contento
interior.”
Juan de la
Cruz urgía:
“Busca la
paz. Ten el alma en paz; los bienes morales –las virtudes- consigo traen
siempre paz y tranquilidad.”
La paz
interior, la espiritual, ayuda a la salud corporal.
J. M. Alimbau
