Este vínculo existencial de Gaudí con la Iglesia
tenía raíces espirituales. Se sentía miembro de la Iglesia por gracia, por
convicción de fe, pero además por su sentido de la misión evangelizadora. Aquel
arquitecto, que terminó convertido en constructor de un templo, siente la
urgencia de llevar el Evangelio y la presencia de Dios a través de su obra al
pueblo y a todas las gentes. Deseaba que sus obras invitaran a la fe, acercaran
a Dios y sirvieran a los creyentes para confirmar y expresar su condición. Así
su mayor satisfacción era organizar y participar en las celebraciones de las
que era asistente y en ocasiones promotor. Entre los testigos, recuerdan
especialmente su asistencia a la misa matutina de San Juan de Gracia, al
oratorio de San Felipe Neri y a la Catedral de Barcelona. Y también, de forma
más significativa, a las celebraciones bajo una lona, en la nave central del
templo expiatorio en torno a la festividad de San Pedro, donde colaboraba en la
organización.
Hemos de señalar también la formación cristiana de
Gaudí, que se centraba especialmente en la liturgia, y desde ella se extendía
en la compresión simbólica del arte cristiano y la música, especialmente el
gregoriano. La síntesis teológica, fruto de su experiencia orante y celebrativa
así como de sus diálogos y contrastes, tiene una coherencia y extensión muy
notable como queda clara en la complejidad, armonía y riqueza de elementos de
su obra. Era un laico, pero con una sólida formación que se forjó de forma
bastante autodidacta, siempre ligada a su experiencia como constructor.
3.- La vida familiar
“La familia
es otro arte, que lleva consigo sagradas obligaciones, que deben cumplirse si
uno toma este estado”.
El celibato de Gaudí tiene tres explicaciones confluentes. Por una parte el fracaso, por variados motivos, de cuatro intentos de matrimonio. Estas dificultades van desde la ausencia de sintonía hasta la marcha a un convento de dos de sus candidatas. Por otra parte, la necesaria dedicación a los restos de su pequeña familia, su padre y su sobrina. Y por último, y probablemente como motivo más decisivo, por la intensa dedicación al trabajo como misión. Si bien esta situación llegó en algún momento a ser dolorosa, lo cierto es que Gaudí encontró el equilibrio personal en sus amigos, en la estabilidad de sus costumbres, en la centralidad de su profesión vivida de forma vocacional y en la intensidad de su vida espiritual.
El celibato de Gaudí tiene tres explicaciones confluentes. Por una parte el fracaso, por variados motivos, de cuatro intentos de matrimonio. Estas dificultades van desde la ausencia de sintonía hasta la marcha a un convento de dos de sus candidatas. Por otra parte, la necesaria dedicación a los restos de su pequeña familia, su padre y su sobrina. Y por último, y probablemente como motivo más decisivo, por la intensa dedicación al trabajo como misión. Si bien esta situación llegó en algún momento a ser dolorosa, lo cierto es que Gaudí encontró el equilibrio personal en sus amigos, en la estabilidad de sus costumbres, en la centralidad de su profesión vivida de forma vocacional y en la intensidad de su vida espiritual.
Especialmente significativo era su compromiso en el
cuidado de su anciano padre y de la enfermedad de alcoholismo de su sobrina
huérfana. Esta fue abandonada por su padre, que también padecía esta
dependencia, y pasó a ser acogida por Gaudí cuando muere su madre.
Especialmente duro debió ser el acompañamiento cotidiano de la enfermedad de
Roseta, y más en un hombre de sus ascéticas costumbres y sus convicciones. Sin
embargo, siempre procuró la atención y el cuidado afectuoso de la enferma que
murió después de 33 años en que su tío hizo de padre.
Uno de los testigos más cercanos, el por entonces
joven escultor Joan Matamala, nos recuerda el aprecio de Gaudí por la familia
así como su cuidado paternal de algunos aprendices artistas en dificultades y
obreros del templo expiatorio. Aprecio que era correspondido por un pequeño grupo
de amigos que siempre estuvieron dispuestos a la atención doméstica de la de
Gaudí no era un especialista. Así, en la enfermedad, como en la época de las
fiebres de malta, contó con la compañía experta del doctor Santaló, amigo
cercano; como en las necesidades para la organización de la casa tras su
soledad, en la que intervenía desde la familia Matamala a la familia guardiana
del templo.
4.- El
compromiso público
“El
arquitecto solo halla apoyo en la realidad, a diferencia del poeta, que puede
construir el mundo a base de palabras”.
El arquitecto de la Sagrada Familia tenía fuerte
conciencia
de pertenencia a Catalunya y siempre fue defensor de su identidad cultural y lingüística. Un hecho significativo de esta convicción fue su detención, ya anciano, cuando quiso entrar a la iglesia de los santos Justo y Pastor para celebrar la eucaristía en memoria de los defensores de Barcelona. En pleno poder militar de la dictadura de Primo de Rivera, aquel acto era considerado subversivo y los guardias le impedían la entrada. Cuando el jefe de la guardia le recrimina que hable en catalán, Gaudí se confirma en su postura de defender su lengua. Los guardias le detienen; de allí pasa al calabozo del que solo saldrá tras pagar una multa. Este gesto de un hombre anciano muestra el coraje y la fuerza interna de sus convicciones.
de pertenencia a Catalunya y siempre fue defensor de su identidad cultural y lingüística. Un hecho significativo de esta convicción fue su detención, ya anciano, cuando quiso entrar a la iglesia de los santos Justo y Pastor para celebrar la eucaristía en memoria de los defensores de Barcelona. En pleno poder militar de la dictadura de Primo de Rivera, aquel acto era considerado subversivo y los guardias le impedían la entrada. Cuando el jefe de la guardia le recrimina que hable en catalán, Gaudí se confirma en su postura de defender su lengua. Los guardias le detienen; de allí pasa al calabozo del que solo saldrá tras pagar una multa. Este gesto de un hombre anciano muestra el coraje y la fuerza interna de sus convicciones.
Sin embargo,
este compromiso no llega al ejercicio directo de la política. Así, cuando Prat
de la Riba le visita para proponerte su candidatura, Gaudí rechaza la oferta
convencido que su misión principal es la construcción del templo que sirve a su
pueblo desde sus raíces más profundas. Esta negativa no quita su talante de
participación social y ciudadana así como el seguimiento de los problemas
sociales y políticos de su tiempo. Este compromiso le vincula a la
participación en algunas asociaciones como el “Cercle Artístic de Sant Lluc”,
el “Orfeó Català” dirigido por su amigo Lluis Millet, o el “Centre
excursionista de Catalunya”.
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Aquí dejamos de momento la Catequesis quinta. La
terminaremos en breve.
PORLA
