CAPITULO TERCERO
3) ¿Cabéis, por ventura, en el cielo y en la tierra (1),
puesto que los llenáis? ¿O es que los llenáis, y sobra algo, porque no cabéis
en ellos? Más ¿dónde derramáis todo lo que, después de llenar cielos y tierra,
sobra de Vos? O ¿por ventura no tenéis necesidad de ser contenido por las
criaturas, porque Vos las contenéis a todas; y todo lo que llenáis, conteniéndolo
(2) lo llenáis? Porque no son los vasos llenos de Vos lo que os dan
consistencia, pues aunque ellos se quiebren, no os derramáis.
Y cuando os derramáis sobre nosotros, no os abajáis, más nos
levantáis; ni os derramáis, más nos recogéis. Mas Vos, que llenáis todas las
cosas, ¿las llenáis con todo Vos, o tal vez, porque todas ellas no pueden
conteneros entero, contienen parte de Vos?
¿Y contienen todas a la vez la misma parte, o cada una contiene una parte de Vos, y mayor las mayores, menor las menores? Según esto, ¿hay en Vos alguna parte mayor y alguna menor? ¿O estáis todo en todas partes, y ninguna cosa contiene a todo Vos?
¿Y contienen todas a la vez la misma parte, o cada una contiene una parte de Vos, y mayor las mayores, menor las menores? Según esto, ¿hay en Vos alguna parte mayor y alguna menor? ¿O estáis todo en todas partes, y ninguna cosa contiene a todo Vos?
CAPITULO CUARTO
Perfecciones incomprensibles de Dios
4) ¿Qué es, pues, mi Dios? ¿Qué es, pregunto, sino el Señor Dios?
Porque ¿qué Señor hay, fuera del Señor, o qué Dios, fuera de nuestro Dios? (Ps. 17, 32). Sumo, perfectísimo, poderosísimo, omnipotentísimo, ocultísimo y presentísimo (1); hermosísimo y fortísimo; estable e incomprensible; inmutable, que todo lo muda; nunca nuevo, nunca viejo (2); renovando todas las cosas, y llevando a la vejez a los soberbios, sin que ellos lo entiendan; siempre activo y siempre en reposo; recogiendo y no necesitando; sosteniendo, llenando y protegiendo; creando, alimentando y perfeccionando; buscando, aunque nada os falta. Amáis pero no os apasionáis; tenéis celo, pero estáis seguro; os arrepentís, pero si dolor; os enojáis, más con tranquilidad; mudáis las obras, pero no el consejo; recibís lo que halláis (3), y nunca perdéis; nunca avaro, pero exigís usuras; os ofrecemos de más para haceros deudor, pero ¿quién tiene algo que no sea vuestro? Pagáis deudas, sin deber a nadie; perdonáis deudas, y nada perdéis. Más ¿qué he dicho de Vos, Dios mío, vida mía y santa dulzura mía? O ¿qué puede decir el que habla de Vos? Y, sin embargo, ¡ay de los que no hablan de Vos! Porque son parlero mudos.
Perfecciones incomprensibles de Dios
4) ¿Qué es, pues, mi Dios? ¿Qué es, pregunto, sino el Señor Dios?
Porque ¿qué Señor hay, fuera del Señor, o qué Dios, fuera de nuestro Dios? (Ps. 17, 32). Sumo, perfectísimo, poderosísimo, omnipotentísimo, ocultísimo y presentísimo (1); hermosísimo y fortísimo; estable e incomprensible; inmutable, que todo lo muda; nunca nuevo, nunca viejo (2); renovando todas las cosas, y llevando a la vejez a los soberbios, sin que ellos lo entiendan; siempre activo y siempre en reposo; recogiendo y no necesitando; sosteniendo, llenando y protegiendo; creando, alimentando y perfeccionando; buscando, aunque nada os falta. Amáis pero no os apasionáis; tenéis celo, pero estáis seguro; os arrepentís, pero si dolor; os enojáis, más con tranquilidad; mudáis las obras, pero no el consejo; recibís lo que halláis (3), y nunca perdéis; nunca avaro, pero exigís usuras; os ofrecemos de más para haceros deudor, pero ¿quién tiene algo que no sea vuestro? Pagáis deudas, sin deber a nadie; perdonáis deudas, y nada perdéis. Más ¿qué he dicho de Vos, Dios mío, vida mía y santa dulzura mía? O ¿qué puede decir el que habla de Vos? Y, sin embargo, ¡ay de los que no hablan de Vos! Porque son parlero mudos.
PORLA
