Anda, besa
a tus niños, abrázales, dales afecto y ternura –no dinero-, disfruta y juega
con ellos mientras sean niños.
Mañana se
habrán marchado de casa.
Anda,
atiende, cuida y mima a tus padres, a las personas mayores que quieres.
Mañana no
los tendrás. Es ley de
vida.
Anda, pon
tus cinco sentidos y toda tu alma en el instante que vives y hazlos vivir
plenamente a quienes tengas a tu lado.
Mañana
quizá ya no esté en tus manos poder hacerlo.
Anda,
díselo a tu esposo/a: que le quieres, que es la persona más importante de tu
vida. Date cuenta de lo que eres y tienes hoy.
Mañana
quizá sea tarde.
Anda, hazle
feliz hoy que puedes.
Mañana tal
vez será demasiado tarde. Ya no estaréis ni el uno ni el otro.
Anda,
repite a quienes amas aquellas palabras amables o el gesto generoso que tal vez
esperan desde hace tiempo.
Anda,
regálales hoy lo mejor de ti: tú presencia, tu atención, tu tiempo, tu persona.
No sabes si
mañana podrás.
Anda, haz
lo que haces. Hazlo tan bien como sepas y puedas y deja el mañana en manos de
Dios.
Anda, no
desperdicies tu vida ni los valores humanos y cristianos que tienes, que
posees.
Hazlos
fructificar hoy, porque no sabes si mañana será demasiado tarde.
PORLA