Pero si no es así no
os preocupéis. Ya sabéis que “Dios es padre” y tiene mucha paciencia con
nosotros los hombres. Él siempre está esperando mientras estemos aquí en el
mundo.
Pero no olvidéis que
de qué le sirve al hombre ganar y poseer todos los bienes del mundo, que además
no podrá llevarse, si pierde su alma.
¡Ánimo, adelante!
También tenemos una
Madre, ¡su Madre! que Jesús nos la ofreció minutos antes de morir en la cruz.
También a ella le
podemos decir: ¡Madre, ayúdame en mi pena, en mi dolor, en mi desgracia!
Y en todas tus
necesidades rézale un Avemaría con toda tu alma.
Y sobre todo, apártate
de lo que te haga daño y entorpezca tu tranquilidad de espíritu.
Así tu corazón se
llenará de paz.
PORLA
