viernes, 8 de febrero de 2013

Para vosotros mis amigos

Hace mucho que no os escribo. Si leísteis mi última entrada, en la que os presenté el Credo, y os lo habéis aprendido de memoria, ¡Enhorabuena!, pues así conocéis todo el contenido de nuestra fe católica.
Pero si no es así no os preocupéis. Ya sabéis que “Dios es padre” y tiene mucha paciencia con nosotros los hombres. Él siempre está esperando mientras estemos aquí en el mundo.
Pero no olvidéis que de qué le sirve al hombre ganar y poseer todos los bienes del mundo, que además no podrá llevarse, si pierde su alma.
¡Ánimo, adelante!
También tenemos una Madre, ¡su Madre! que Jesús nos la ofreció minutos antes de morir en la cruz.
También a ella le podemos decir: ¡Madre, ayúdame en mi pena, en mi dolor, en mi desgracia!
Y en todas tus necesidades rézale un Avemaría con toda tu alma.
Y sobre todo, apártate de lo que te haga daño y entorpezca tu tranquilidad de espíritu.
Así tu corazón se llenará de paz.
 
PORLA