lunes, 16 de julio de 2012

Decálogo para no lloriquear

Todos, un día u otro, habremos articulado sonidos que expresan sufrimiento, dolor físico o padecimiento moral. De ahí el siguiente decálogo:
1.       Deja ya de lloriquear. Tal vez pueda servirte de desahogo pero apartarás a los tuyos.
2.       No te quejes siempre, con razón o sin ella. No ofende quien quiere sino quien recoge la ofensa.
3.       No te lamentes constantemente de tu mala suerte, de tu desgracia, de tu sufrimiento…
R. Bazin decía: “La campana que canta… ha pasado por el fuego”.
4.       Aparta de ti la amargura… Nadie desea permanecer al lado de un amargado.
5.       Deja ya de buscar la parte negativa de las personas y de las cosas.
6.       No vivas malhumorado, tenso, estresado por tantas y tantas cosas… Quedarías sólo, apartado arrinconado.
7.       Depón tu nerviosismo, tu descontrol… Jamás hagas sufrir a nadie voluntariamente. Einstein decía: “¡Triste época en la que resulta más difícil deshacer un prejuicio… que romper un átomo!”
8.       No des vueltas en tu mente a la palabra o al hecho injuriado. No vivirás en paz.
9.       Decía M. Raventós: “Soy una candela, un cirio que ha de quemar para dar luz y calor a otros. Mi vida se ha de consumir no en beneficio propio sino en beneficio de mis hermanos”.
10.   Las flores ofrecen gratuitamente su perfume a todos.

                                                                                             PORLA

jueves, 12 de julio de 2012

Oración de San Juan María Vianney

El Santo Cura de Ars, decía así:
Te amo, oh mi Dios, y mi único deseo es amarte hasta el último suspiro de mi vida.
Te amo, oh Dios infinitamente amoroso, y prefiero morir amándote que vivir un instante sin amarte.
Te amo, Señor, y la única gracia que te pido es amarte eternamente.
Dios mío, si mi lengua no es capaz de decir a cada momento que te amo, quiero que mi corazón te lo repita tantas veces cuantas veces respiro.
Te amo, oh mi Divino Salvador, porque has sido crucificado por mí y me tienes aquí crucificado contigo.
Dios mío, concédeme la gracia de morir amándote y sintiendo que te amo.
                                  Amén


martes, 3 de julio de 2012

Si has sufrido... tu puedes ayudar

“No pueden ver mucho los ojos que no han llorado mucho”, escribe un autor.
Y es que, mientras los ojos lloran no ven bien, pero después de haber llorado, los ojos y el alma ven mejor.
“Cuanto más torturado ha sido un corazón, tanto más apto para conocer los otros corazones y tanto mejor dispuesto para consolarlos algún día”, afirma el padre Gar-Mar.
-Si has estado triste, si has llorado, sólo tú puedes comprender y ayudar a quien sufre angustia o llora.
-Si has vivido y experimentado la soledad, sólo tú puedes ser el mejor acompañante de quien está o se siente solo.
-Si has permanecido en el lecho del dolor, sólo tú podrás entender a quien está enfermo y tu presencia será valiosa.
-Si alguien atendió a tus gemidos y se puso a tu lado, seguro que entenderás a quien gime y sufre.
-Si tú pasaste por dificultades graves y el desconsuelo invadió tu alma, sólo tú serás capaz de dar consuelo y ánimo.
-Si has vivido momentos difíciles de carencias materiales o espirituales, sólo tú entenderás de solidaridad.

Así como debajo de la nieve guarda la primavera una nueva vida, así las personas que han estado bajo la capa fría del sufrimiento guardan en su interior un agua, una vida, que puede ayudar y servir a quienes pasan por circunstancias idénticas.
PORLA