Todos, un día u otro, habremos articulado sonidos que expresan
sufrimiento, dolor físico o padecimiento moral. De ahí el siguiente decálogo:
1.
Deja ya
de lloriquear. Tal vez pueda servirte de desahogo pero apartarás a los tuyos.
2.
No te
quejes siempre, con razón o sin ella. No ofende quien quiere sino quien recoge
la ofensa.
3.
No te
lamentes constantemente de tu mala suerte, de tu desgracia, de tu sufrimiento…
R. Bazin decía: “La campana que canta… ha
pasado por el fuego”.
4.
Aparta
de ti la amargura… Nadie desea permanecer al lado de un amargado.
5.
Deja ya
de buscar la parte negativa de las personas y de las cosas.
6.
No vivas
malhumorado, tenso, estresado por tantas y tantas cosas… Quedarías sólo,
apartado arrinconado.
7.
Depón tu
nerviosismo, tu descontrol… Jamás hagas sufrir a nadie voluntariamente. Einstein
decía: “¡Triste época en la que resulta más difícil deshacer un prejuicio… que
romper un átomo!”
8.
No des
vueltas en tu mente a la palabra o al hecho injuriado. No vivirás en paz.
9.
Decía M.
Raventós: “Soy una candela, un cirio que ha de quemar para dar luz y calor a
otros. Mi vida se ha de consumir no en beneficio propio sino en beneficio de
mis hermanos”.
10.
Las flores
ofrecen gratuitamente su perfume a todos.
PORLA


