¡Oh, Corazón Divino de Jesús!
Por medio del Corazón Inmaculado de María Santísima
os ofrezco mi alma, mi corazón, mis obras, trabajos y sufrimientos de este día,
para reparar las ofensas que se os hacen
y por todas las intenciones por las cuales os inmoláis continuamente en el altar.
Y por las dos intenciones que el Papa haya confiado este mes
al apostolado de la oración.
Padrenuestro, Avemaría y Gloria

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