Os dejé el pasado domingo 31 de marzo con la
Resurrección del Señor. Es, para los cristianos católicos, el día más grande
pues es la fuerza de nuestra fe.
Ahora vamos a recordar algunos
párrafos de los Evangelios del 1 de abril.
Mateo; 28, 8-15
Las mujeres se marcharon a toda prisa del sepulcro.
Impresionadas y llenas de alegría, corrieron a anunciarlo a los discípulos. De
pronto, Jesús les salió al encuentro y les dijo:
Alegraos.Ellas se acercaron, se postraron ante él y le abrazaron los pies. Jesús les dijo:
-No tengáis miedo. Id a comunicar a mis discípulos que vayan a Galilea; allí me verán
Mientras las mujeres iban de camino, algunos de la guardia fueron a la ciudad y comunicaron a los sumos sacerdotes lo que habían visto, y estaban espantados. Ellos se reunieron con los ancianos, y llegaron a un acuerdo y dieron a los soldados una fuerte suma de dinero encargándoles:
-Decid que sus discípulos fueron de noche y robaron el cuerpo mientras vosotros dormíais. Y si esto llega a oídos del gobernador, nosotros nos lo ganaremos y os sacaremos de apuros.
Ellos tomaron en dinero y obraron conforme a las instrucciones.
Y esta historia se ha ido difundiendo entre los judíos hasta hoy.
Lucas; 24, 13-35
-¿Qué conversación es esa que traéis mientras vais de camino?
Ellos se detuvieron preocupados. Y uno de ellos que se llamaba Cleofás, le replicó:
-¿Eres tú el único forastero en Jerusalén que no sabe lo que ha pasado allí estos días?
Él les preguntó:
-¿Qué?
Ellos le contestaron:
-Lo de Jesús el Nazareno, que fue un profeta poderoso en obras y palabra, ante Dios y ante todo el pueblo; cómo lo entregaron los sumos sacerdotes y nuestros jefes para que lo condenaran a muerte, y lo crucificaran; hace ya dos días que sucedió esto. Es verdad que algunas mujeres, de nuestro grupo fueron al sepulcro y no encontraron su cuerpo. Y dijeron que unos ángeles les comunicaron que estaba vivo. Entonces Jesús les dijo:
-¡Qué necios y torpes sois para creer lo que anunciaron los profetas! ¿No era necesario que el Mesías padeciera esto para entrar en su gloria?
Ya cerca de la aldea donde iban, él hizo ademán de seguir adelante; pero ellos le apremiaron, diciéndole:
-Quédate con nosotros, porque atardece y el día va de caída. Y entró para quedarse con ellos. Sentado a la mesa con ellos, tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y se los dio. A ellos se les abrieron los ojos y lo reconocieron. Pero él desapareció.
Ellos comentaron:
-¿No ardía nuestro corazón mientras nos hablaba por el camino y nos explicaba las escrituras?
Y levantándose al momento, se volvieron a Jerusalén donde estaban sus compañeros. Y decían todos:
-¡Es verdad ha resucitado!
Todo esto sucedió en la primera semana, llamada octava de Pascua.
Juan; 20, 19-31
En la segunda semana; domingo II de Pascua.
Al anochecer de aquel día, el primero de la semana,
estaban los discípulos en una casa, con las puertas cerradas por miedo a los
judíos, y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo:-Paz a vosotros.
Y diciendo esto, les enseñó las manos y el costado.
Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Jesús repitió:
-Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo.
Y dicho esto, exhaló su aliento sobre ellos y les dijo:
-Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedaran perdonados; a quienes se los retengáis, les quedaran retenidos.
Tomás, uno de los doce, llamado el mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús.
Y los otros discípulos le decían:
-Hemos visto al Señor.
Pero él les contestó:
-Si no veo en sus manos la señal de los clavos, si no meto el dedo en el agujero de los clavos y no meto la mano en su costado, no lo creo.
A los ocho días, estaban otra vez dentro los discípulos y Tomás con ellos. Llegó Jesús, estando cerradas las puertas, se puso en medio y dijo:
-Paz a vosotros.
Luego dijo a Tomás:
-Trae tu dedo, aquí tienes mis manos; trae tu mano y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente.
Contestó Tomás:
-¡Señor mío y Dios mío!
Jesús le dijo:
-¿Por qué me has visto has creído? Dichosos los que crean sin haber visto.
Muchos otros signos, que no están escritos en estos Evangelios, hizo Jesús a la vista de los discípulos. Estos se han escrito para que creáis que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y para que,
creyendo, tengáis vida en su nombre.
Próximamente, seguiremos recordando la III semana
que Jesús pasó en la tierra, antes de subir al cielo.
PORLA

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