Celebremos,
pues, con alegría el día en que el Señor ha resucitado, y con Él ha resucitado
toda la tierra.
Ha
resucitado después de haber destrozado los lazos de la muerte; no ha resucitado
después de haber roto las cadenas de nuestros crímenes.Adán ha pecado y ha muerto, Jesús no ha pecado y ha muerto; ¡qué cosa más extraña y extraordinaria!... Jesucristo… vino a este mundo y pagó la muerte por aquel que estaba esclavizado, para liberarlo de las cadenas de la muerte.
Admirad los beneficios de la resurrección, la bondad de nuestro divino Maestro, el exceso de su ternura. No seamos ingratos con semejante benefactor y no cedamos ahora que hemos llegado al final del ayuno.
(S. Juan Crisóstomo)
PORLA

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