lunes, 23 de abril de 2012

La Pascua, una santa alegría


Celebremos, pues, con alegría el día en que el Señor ha resucitado, y con Él ha resucitado toda la tierra.
Ha resucitado después de haber destrozado los lazos de la muerte; no ha resucitado después de haber roto las cadenas de nuestros crímenes.
Adán ha pecado y ha muerto, Jesús no ha pecado y ha muerto; ¡qué cosa más extraña y extraordinaria!... Jesucristo… vino a este mundo y pagó la muerte por aquel que estaba esclavizado, para liberarlo de las cadenas de la muerte.
Admirad los beneficios de la resurrección, la bondad de nuestro divino Maestro, el exceso de su ternura. No seamos ingratos con semejante benefactor y no cedamos ahora que hemos llegado al final del ayuno.
(S. Juan Crisóstomo)

PORLA

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