El Santo
Cura de Ars, decía así:
Te amo, oh
mi Dios, y mi único deseo es amarte hasta el último suspiro de mi vida.
Te amo, oh
Dios infinitamente amoroso, y prefiero morir amándote que vivir un instante sin
amarte.
Te amo,
Señor, y la única gracia que te pido es amarte eternamente.
Dios mío,
si mi lengua no es capaz de decir a cada momento que te amo, quiero que mi corazón
te lo repita tantas veces cuantas veces respiro.
Te amo, oh
mi Divino Salvador, porque has sido crucificado por mí y me tienes aquí
crucificado contigo.
Dios mío, concédeme
la gracia de morir amándote y sintiendo que te amo.
Amén

No hay comentarios:
Publicar un comentario