“Los pobres
venían a pedir: ¿Dónde podrán acogerse mejor que al amparo del templo, que es
la caridad cristiana?”
Cuando el pintor Joaquim Mir
pinta un cuadro sobre la Sagrada Familia en el que destacan en primer plano un
grupo de personas pidiendo, entre las que se encuentran algunos discapacitados
y una madre sobre la que duermen dos pequeños, no se imaginaba que su pintura
iba a añadir un adjetivo al templo. Así, Torres i Bages tuvo la ocurrencia de
titular el cuadro “La catedral delos pobres”. Esta denominación agradaba a
Antonio Gaudí, ya que veía en ella la posibilidad de significar el objetivo de
atención a los pobres que también significaba la construcción de la iglesia.
Cuando coloca en el pórtico de la Gloria las obras de misericordia hace algo
más que introducir un adorno al decorado. Trata de resaltar una opción por la
solidaridad que se hacía patente en su propia vida. Así, visitaba
frecuentemente enfermos, y no únicamente entre sus amigos, sino también en
muchas ocasiones acompañaba a obreros del templo enfermos y otras personas sin
temer el contagio. Realizaba habitualmente aportaciones solidarias a personas
en dificultades desde sus propios ingresos, frecuentemente sacrificados también
en las obras del propio templo.
Un aspecto significativo de su
sentido de la causa hay que situarlo en el proyecto de las escuelas de la
Sagrada Familia. Los hechos de la Semana Trágica le permiten tomar conciencia
de la gravedad de la situación de miseria y ausencia de futuro de mundo obrero.
Así se centra en los operarios de la obra y en los vecinos de El Poblet,
suburbio aislado que lindaba con el templo. En común con Mn. Gil Parés,
sacerdote responsable de la atención pastoral de la Sagrada Familia, deciden
montar una escuela para los chicos de los albañiles del edificio y para los
niños del barrio en general. La intuición partía de la urgencia de ofrecer
educación y formación religiosa a las familias obreras. Así, Gaudí con sus
propios ahorros levantó, un edificio funcional entre 1908 y 1909 a base de
ladrillo catalán. Formado por tres aulas cuyo perímetro tiene forma de tres
corazones que representa a Jesús, María y José a través delos que se significa
la clase de amor que ha de inspirar la acción educativa.
La preocupación de Gil Parés y
Gaudí, tras la construcción, se convirtió en realizar una verdadera experiencia
de innovación pedagógica que, basada en los principios de la escuela activa de
María Montessori, procurara ofrecer a los alumnos una formación integral,
práctica y atenta a la naturaleza. Asunto que Antonio Gaudí seguía con interés,
realizando aportaciones según su especialidad, especialidad en el área de la educación
estética. Un artículo de 1914 en “Ilustración Catalana” nos da idea de la
valoración social y educativa de este empeño.
Las Escuela de la Sagrada Familia
han de ser comprendidas como uno de los proyectos más queridos por el
arquitecto y que mostraba hasta qué punto su lúcido sentido de la caridad
apuntaba a la promoción educativa de aquellos que tenían menos posibilidades.
Además sitúa su fe en una perspectiva social coherente profundamente en el
Evangelio que quería vivir.
II. EL ARTISTA ANTE EL MISTERIO DE LA BELLEZA
“Ser original es volver al origen”
Las obras de arte de Gaudí nacen de su propio
dinamismo espiritual. La eclosión de reconocimiento internacional de Gaudí
tiene que ver con la belleza y la originalidad de sus propuestas, pero sobre
todo asombra especialmente la fuerza de su simbolismo que muestra un fuerte
sentido espiritual. La conexión admirativa con nuestros contemporáneos tiene
que ver con la transparencia del más allá que vemos reflejada en su visión del
espacio, en las formas y estructuras de la piedra, en los colores de la
cerámica y la transformación obediente de la forja. No es extraño que desde las
religiones de Oriente o desde la búsqueda ecológica haya quien se sienta
atraído por sus edificios, por sus jardines o por la infinidad de detalles que
nos ha legado.
Algunos han intentado encontrar respuestas
ocurrentes, unas veces esotéricas y otras disparatadas, al sentido de su obra,
pero la solución más sencilla y evidente se encuentra en la coherencia y
autenticidad de su fe católica. La obra de Gaudí tiene su fuente y origen en la
experiencia de Dios, vivida eclesialmente desde el acontecimiento de Jesucristo
que es “el resplandor de su gloria” (He 1,3). Por eso es fácil, como veíamos,
establecer el paralelismo entre sus realizaciones, especialmente en la Sagrada
Familia, y su itinerario espiritual. Entre la exuberancia y variedad de sus
símbolos, reconocemos el fundamento cristiano que los sostiene.
“La Gloria es
la luz, la luz da júbilo y el júbilo es la alegría del Espíritu”
Fue el sacerdote, y más tarde obispo de Vic, Torres
i Bages quien ayuda a aportar la profundidad bíblica, teológica y eclesial a
las intuiciones de Gaudí. Su talento de artista encuentra en las palabras del
pastor, el sentido a su trabajo creador. Así, al labrar la forma en la materia
descubre que la inspiración es como la luz divina que se esconde en ella. Esto
se traduce en el aprecio por la materia que tiene en la encarnación su motivo
radical. Como si el dinamismo del abajamiento de Dios también llevara a decir
que el Verbo se hizo, en alguna medida, piedra. Como decía el obispo teólogo y
poeta: “No rechacemos la materia. No rechacemos aquello en lo que resplandece
la luz del sello artístico, que hasta las criaturas más ínfimas de la creación,
los elementos más simples, en manos del hombre inspirado, pueden hablar a
nuestro espíritu el lenguaje divino de la belleza”.
El arquitecto de la Sagrada Familia sabía que la
belleza tenía un poder provocador y atraía hacia la bondad y la verdad, a la
vez que hablaba de ellas. Sabía que su obra invitaba y movía a la fe, que tras
sus piedras se manifestaba una elocuencia que decía el Infinito.
Que el Invisible se hacía visible en un terreno, la
obra de arte, en el que lo natural y lo divino se acercaban. Dicho también por
la palabra de Torres i Bages, “la atracción que Dios ejerce sobre la criatura
racional se efectúa por medio del amor (…) El arte sirve para llevar a los
hombres hacia Dios, Amor sustancial de quien proceden todas las cosas”.
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Como veis, esta Catequesis es muy larga. En breve
la terminaremos.

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